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leogarcia188

Cultura del agua, de trochas y caminos

 

El atraso de los pueblos está determinado muchas veces por la cultura de sus habitantes y el Chocó es un ejemplo concluyente al respecto, si analizamos a conciencia las tradiciones locales, aspecto afincado en toda la estructura social de la región, si tenemos en cuenta que en una sociedad simple como la chocoana suelen ser mayores las influencias de lo folclórico y ritual en la población intelectual, que ésta  en los valores tradicionales  y parroquiales.

 

Así se ha institucionalizado en la población la visión de una “cultura del agua”, lo que lingüísticamente debería significar: una sociedad que ha cualificado significativamente el uso de las fuentes hídricas: ríos y mares, ciénagas y quebradas; su relación con el ambiente. Pero  para este caso implica una dependencia absoluta de ríos y mares como único medio para el transporte y la vida, cuando la sociedad humana en otras latitudes innova, con medios adecuados y eficientes que facilitan la vida de hombres y mujeres desde la utilización de este líquido vital.  

 

Con la cultura del agua, a la que se adiciona el uso de  trochas y caminos se revela simplemente la incapacidad de gestionar procesos de mejoramiento de los sistemas de transporte en el departamento, o de justificar a quienes en uso de su poder político, debieron de manera oportuna lograr integrar al Chocó con sistemas de transporte adecuados a las necesidades de sus habitantes y en su lugar, se le vendió a la gente la idea de ser ejemplo en el manejo de los ríos y los bosques, cuando no hay nada mas claro que la supervivencia de algunos nichos ecológicos en esta zona está determinada más por la pobreza de la gente que por la falta de ganas de cambiar la fisonomía del entorno natural.

 

Claro ejemplo de ello es el daño profundo producido por la minería, de lo cual se acusa a empresarios y aventureros del interior del país, cuando se sabe que  a su lado se esconden muchas veces autoridades regionales y locales y nativos, que encuentran en la minería una fuente óptima para mejorar la economía familiar.

 

Es inocultable el papel que han jugado las organizaciones comunitarias en el manejo de la política ambiental en los últimos años e en sus discursos se revela la visión distorsionada de la cultura del agua y sus complementos conservacionistas a ultranza, especialmente cuando se proyecta realizar construcciones importantes como la vía al mar (el carreteable Ánimas -´Nuquí), y por ello con la asesoría de ambientalistas nacionales e internacionales que no conocen a profundidad las necesidades de los chocoanos se oponen a la construcción de este tipo de proyectos por el impacto supuesto a la naturaleza y a la cultura. Estas personas no han vivido   las condiciones de miseria en las que sobreviven los habitantes de estas comunidades “conservadoras de la naturaleza”, y de seguro viven en medio de todas las condiciones necesarias para sentirse verdaderos seres humanos, pero necesitan esas comunidades como laboratorios humanos, pues muchos viven de los estudios allí realizados.

 

Se sostiene con frecuencia el carácter ecologista de los indígenas y afrocolombianos pero como lo expresara Paolo Lugari: “El Chocó está intacto porque no se ha dejado quemar”; son las condiciones naturales, la alta pluviosidad y humedad relativa del bosque nativo lo que ha impedido la destrucción de la selva chocoana. Por  ello, frente a la necesidad de integrar al departamento, frente al imperativo de la construcción de obras importantes como la vía al mar, la construcción de puertos y la tecnificación de la producción en sus distintas líneas, la tarea institucional debe ser la de fijar políticas que permitan mantener intacta la naturaleza dentro de márgenes aceptables, pero por arriba de todo debe estar el hombre, las familias. Y si conservar la naturaleza significa sobrevivir en la miseria, es preferible acortar un poco la vida del planeta, pero garantizar a las familias 100 años de dignidad, antes que mil años de sufrimiento.

 

Es hora de desarrollar la verdadera cultura del agua; entendida como un manejo óptimo y sostenible del recurso.  Para  ello se necesita generar condiciones de vida digna de los habitantes de las riveras de los ríos, que puedan hacer buena disposición de las excretas,  buena disposición de las basuras ya que la sabiduría popular arraigó la visión “en el agua no pega nada” y por ello en las fuentes de agua se tiran todos los desechos para luego recoger el líquido para uso doméstico y más. Es necesario mejorar la salud de los chocoanos y para lograrlo se necesita un acueducto adecuado a las necesidades de la población. Para todo ello se necesitan dinero y para conseguir el dinero es necesario en el caso chocoano tocar la naturaleza, mientras no aparezca quien pague por su conservación.

 

Pero también es necesario mejorar la visión de los chocoanos que fungen de líderes en los distintos niveles de la vida social. Colombia tiene una deuda incalculable con el Chocó y con los afrocolombianos, constructores de desarrollo para la región andina. Las luchas regionales han permitido ganar ciertas reivindicaciones y no pueden seguir siendo los chocoanos, bajo ninguna disculpa, los opositores al cumplimiento de esos objetivos. Dejad hacer, después establece las condiciones que se quieran. No le des al gobierno la disculpa de un trato indigno a esta tierra.

 

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